UNREAL ENGINE
La interactividad nos permite meternos en la obra, mirarla desde dentro, y tocarla, y moldearla. El jugador, nunca más mero observador, tiene además la posibilidad de convertirse en creador. Desde los videojuegos que nos ofrecen la posibilidad de levantar catedrales del siglo XXI, a los que se adentran en la propia esencia manipulando a su gusto el ADN digital para rehacerlo, cambiarlo, mejorarlo, ampliarlo, para que, en definitiva, sea una expresión personal, una manifestación de creatividad grupal o individual.
Las revoluciones sí son posibles en los videojuegos por dos motivos fundamentales. Por un lado, es el último arte en sumarse a la fiesta de la creatividad humana, y por ello tiene aún mucho que decir y mostrar. Se trata de una reformulación de la milenaria tradición de contar historias, de una reivindicación del juego como aprendizaje y acto social, de la suma multidisciplinar de las demás artes bajo un nuevo nombre y la supeditación al acto de la interacción en la relación usuario/obra.
Autor: Ander y Victor
Fuente: as
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