El alcalde de Roma (Roberto Gualtieri) decide limpiar la ciudad antes de Navidad, pero hay problemas que complican el compromiso adquirido sin pagar una fortuna.
Antiguamente Roma era un vertedero al oeste de la ciudad, ahí se vertía cualquier tipo de basura. Durante un tiempo importaron poco las denuncias medioambientales y las quejas de la Unión Europea. Roma es la segunda ciudad con mayor extensión de Europa, por detrás del Gran Londres. Sus 1.400 kilómetros cuadrados son una superficie casi inabarcable incluso para Ama, una empresa pública con 7.300 trabajadores (los mismos que Alitalia).
Imagen de Antonello Nusco.
La ciudad genera cada día 4.000 toneladas de basura, pero ya apenas cuenta con plantas de tratado de residuos o vertederos para almacenarlos. La semana pasada colapsó el sistema y la basura se amontonaba en los contenedores de la ciudad durante días. Pero esos artefactos verdes son solo el último eslabón de un sistema roto. Los camiones dejaron de recogerla porque no sabían dónde llevarla. Y hubo que buscar otros lugares.
El nuevo alcalde ha hecho una promesa, y para cumplirla solo podrá seguir desembolsando más dinero y buscar acuerdos para que la basura romana viaje por Europa. “Se cumplirá”, señala la concejal Alfonsi. “Pero el plan extraordinario deberá ser ordinario para que no vuelvan las crisis”, insiste. Se solucionará pronto la crisis de la recogida de basuras.
Información extraída de: elpais.com
Noticia realizada por: Sergio, Víctor y Lucía.
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